|
COMO DECIRTE, NO
Por: Fernando Rojas*
Quién en algún momento de esos días, en que pareciera que el mundo ha volado sin dejarnos huella en el camino, cuando una tarde la mujer que amó te diga, que deseaba tener un hijo y uno, cada vez mas estúpido, no tenga palabra que decirle, por que eso de ser padres no es fácil, a nadie se nos enseña, sólo se aprende y nada más, no es así Dania?
In memorian Dania
La mañana en que rumbaste con ese miedo tan natural y ,yo, medio dormido aún, porque créeme eso de levantarme antes que cantara el gallo, no era precisamente una de mis virtudes tan solícitas, pero tal sacrificio de tal magnitud, a tan magno evento, valía toda joya natural de este tierra. La inmensa cola del cual meses antes, había sido victima a tan histeria colectiva, de rendir ese susodicho examen de admisión en San Marcos, me había dejado hecho ya todo un desparpajo con la moral hecha añicos, y que tú, en vez de soslayar mi alicaído animo, me zarandeaste, recuerdo, mis rechonchas mejillas y ese chuic en los labios, del cual me dejaste impreso en el alma, dándome infinitas veces ánimos de lucha, para lograr aquello que tanto tu y yo anhelábamos: nuestro ingreso a la universidad. Sé Dania, que si estuvieras aquí conmigo a estas horas y a estas alturas, me odiarías, no se por cuántas lunas, y te morirías nomás de rabia saber que nuestro más recóndito secreto hoy lo revelo, ante esta crónica, a sabiendas que no había otra gracia de este lánguido y bobo ser, y su mísera manía de escribir, de expresar cuan triste estoy desde aquel aciago día, en que te deje por mi mala cabeza y del retumbante adiós de tus días, días. Entonces recordemos, chinita, que tu ingreso fue de lo más apoteósico que mis ojos motosos han visto en la faz de la tierra, era verte recibir el Premio Nobel, o algún otro tan notable que podría entrever el éxito a tan sacrificio, como haber decidido alejarme completamente de ti, por como sabrás Dania, el temple de chico malo lo destrozo ese susodicho examen, y que para calmar las penas y la angustia, postule nuevamente, a fines de ese mes, en la Universidad Garcilazo en Lima, pero hablan verdades en todo, la inestabilidad económica me llevo abandonar la carrera de Farmacia, los primeros meses, y eso gracias, y dijo así “gracias”, al Rector que por haber ocupado el segundo puesto me otorgo dicho beneficio el primer trimestre de estudios. Imagínate Dania, eso no te conté, te hubieras muerto de rabia nuevamente, saber que era el segundo puesto en el examen, jajaja. Ay chinita, ahora entiendes cuando te hable que en Lima no hablaban de otra cosa en la academia sino de mi ingreso, de donde me prepare por casi medio año, hubieras visto mi foto en su titular de “éxitos rotundos”. Pero a pesar de ello, no me sentí completamente cachimbo, quizá no, como tu, el día que celebrabas por duplicado tu ingreso y tu onomástico, vaya dicha la tuya Dania, hubiera dado todo por estar ahí, con decirte que aún guardo esa cadenita bañada en oro y ese dije con la imagen, por la cual, un día cualquiera te acercaste a mí diciéndome que, yo, cuando muriera me reencarnaría en un delfín azul, ya estoy viéndote todo coloradaza cuando no supe que responderte, sino sonreír, por no se cuantos minutos. Pero te ame no sabes cuanto por eso.
Sabes bien Dania, que hubiera dado todo para que esto funcionara a cabalidad, que tus padres no me odiasen a tal extremo de haber muerto para ellos, y se mudaran al cabo de ocho días para ser exacto, cuando regrese de Lima, con la noticia de mi ingreso. Pero al llegar, las cosas eran tan negras para mi como la vez que llegaste un domingo trayéndome ese exquisito pie de manzana al que habías dado nombre propio a raíz de mi pánfila pregunta, si ya te veo, burlándote a mis costillas junto a mi mamita a quien querías tanto y yo todo hecho un huevas, Si que eras una caganota, Dania, si que lo eras, ese lado esquivo no me habías presentado a si de pura joda nomás. Aun no entiendo si teniendo tanta habilidad culinaria, y un potencial porvenir, elegiste la carrera medica de Obstetricia, has de comprenderme entonces, cuando te dije un día a escondidas de tus padres, que estudiaría la carrera de Nutrición en San Marcos, por que al cabo de algunos años de estudios regresaría presto a poner un negocio de repostería en Chimbote, y que mi mamita la iba administrar y nosotros dueños absolutos. Pero nuestras vidas tomaron rumbos distintos, me has de odiar que te falle mil veces, por que este tonto no sabe otra cosa que complicarse la vida por sencilleces, Dania. Pero tu propuesta antes de nuestro primer año juntos me asusto cobardemente, se que tu la tenias muy clarito, por eso que un día antes de esa noche, te sentí tan maternal y tan sutil, al punto de sentirme muy dentro de ti, como no verte directo a los ojos chinita, cuando tomaste mi mamo e hiciste que te tocara la baliguita simulando estando embarazada, sé que cosas así me daban temor más que la misma muerte, y entonces fue que me dijiste que querías formar una familia a futuro, que estabas dispuesta a dejar tu arraigo de buena cepa, a eso que una vez suelto de huesos te dije, que no me casaría sin antes convivir. Ahora comprendo clarito que cuando se ama, no cree uno en distancia, ni se ubica en tiempos determinados, ni se concibe que el amor muera, por que es verdad que no muere Dania, el amor es materia y como tal no se crea ni se destruye, solo se transforma. Y te fuiste sin saber que lo mío con Andrea, no era otra cosa que Nada simplemente. Pero nunca me diste una oportunidad en aclarártelo, y me sentenciaste con esa frasecita que llevo hasta el día de hoy presente en mis días, días. Pero lo nuestro se marco así sellado por completo la pagina de nuestra historia, hasta aquel día que volvió abrirse, a través de la noticia de que fuiste partícipe del nacimiento de mi hermano, que mi mamita felizmente no te reconoció, para bien tuyo. Debo imaginarme riéndote a mis costillas, por enésima vez, cuando te dije por aquellos años, que era hijo único con ciertos aires de grandeza, jajaja. Porque odiabas mi vano orgullo, pero en fondo recuerdo que reías como efecto de ello. Sólo la muerte a podido sellar a cabalidad nuestra historia y, no he podido desde entonces estar bien aunque sea un poco al menos, desde esa trágica tarde en que me dejaste, robándome el silencio de esta soledad. Recuerdas, Dania?, cuando te escribí diciéndote que regresaría a Chimbote, nomás para huir como dos fugitivos y morar en la casita de mis abuelos paternos, en Trujillo. Como decirte, no?, a todo ello, Dania. Cómo, dime?. A estas alturas sé que me has de estar odiando por completo, de pies a cabeza, de lado a lado, por todo los ángulos posibles, por todo los rincones de esta morada incierta; que hubiéramos sido felices juntos, construyendo ese sueño, del cual un día me dejaste grabado en mi mente con ese gesto amable y ese perfume tuyo olor a receta. Como decirte, no?, Dania. Y cuanta razón tenias cuando me decías que definitivamente a esa casa le hacia falta un mujer, a esa casa y a esa vida principessa.
10/12/2009
* Colaborador de la Revista Literaria de Chimbote "Tinta Libre".
|